Una manzana más allá los hoteles americanos compiten por arañar el cielo, mientras que el Kempinski Beijing, con tan sólo 18 plantas, contempla placidamente el verde de los jardines y el azul de los estanques que delimitan el entorno. Audaz, aunque sin llegar a ser transgresor de la arquitectura moderna, diáfano sin molestar, refinado y elegante, el edificio protege su fachada de vidrio estructural en tonos gris y rosa con un llamativo frontispicio.
El ambiente cosmopolita y sereno que se respira en sus amplios y diáfanos salones responde a un refinado gusto europeo. Lo mismo ocurre en las habitaciones, decoradas en un estilo levemente minimalista en clave germánica. Amplias y elegantes, su orden estético es preciso, en tonalidades suaves de lectura geométrica, con muebles de diseño y tapizados clásicos. Su equipamiento a la última contrasta con el aún tradicional sesgo de lo pequinés. Incluye acceso a Internet alta velocidad y enchufes de pared americanos y europeos. El milenarismo queda representado en pequeños detalles de buen gusto como una cestita de mimbre con todos los adminículos necesarios para prepararse un té chino. Los cuartos de baño son modernos y ofrecen un kit de aseo con todo lo necesario para el huésped.
La clientela de negocios recibe un trato especial en las plantas ejecutivas, atendidas por un mayordomo y con servicio de telecomunicaciones, de intérpretes y secretariado. Además, los ejecutivos disponen de una librería especializada, un pequeño centro de negocios en el lobby del hotel, seis salas de reuniones multifuncionales y un salón para conferencias con capacidad para 1200 personas. El último piso, rematado por la bóveda acristalada, alberga la piscina climatizada de hidromasaje y las instalaciones spa.
La Ciudad Prohibida y la plaza de Tiananmen, donde se localizan el museo de Historia y el de la Revolución China son los puntos turísticos de obligada visita en Beijing. También merece la pena conocer el Palacio de Verano, uno de los jardines imperiales más grandes de toda China y uno de los mejores lugares para contemplar toda la ciudad. A poco más de una hora de Beijing se encuentra la Gran Muralla, con una longitud de 6.350 kilómetros.
KEMPINSKI HOTEL BEIJING LUFTHANSA CENTER