
La burbuja en cuestión es obra del diseñador francés Pierre Stephane Dumas y responde al nombre de Bubble Tree. Pensada alguna de sus versiones para ser instalada en los árboles, la burbuja más original es aquella que es transparente en su totalidad y que puede ser transportada fácilmente de un sitio a otro. Es la Cristal Bubble, la preferida por su creador porque es la que proporciona mayor libertad de movimientos y, sobre todo, las mejores vistas, a capricho del cliente.
Los principios irrenunciables del proyecto: mínima energía, mínimos materiales, máximo confort y máxima interrelación con el entorno. Un alojamiento de pureza ecológica.
La burbuja conserva su forma gracias a un hinchador eléctrico que facilita la ventilación del aire. Así se evita el vaho, la presencia de insectos, polvo y sustancias alérgenas. Además, sus cuatro metros de diámetro permiten amueblar la estancia sobre el suelo de madera. El siguiente paso es acomodarse de cara al espectáculo que cada uno programe: una puesta de sol, un amanecer, un cielo estrellado...