
Se trata de dormir en una tienda, sí, en un espacio creado por una inglesa aficionada a la moda y dedicado a jóvenes diseñadores en pleno centro de París, entre bolsos, fulares y vestidos. La ambientación resulta además de muy femenina y retro, un tanto surrealista, con lámparas boca abajo y sillas colgadas del techo. Algo así como la tienda de Alicia en el país de las maravillas... Pero se adapta a las necesidades de todo huésped en un apartamento u hotel: hay cuarto de baño, cocina, salón, dormitorio y, lógicamente, vestidor.
En definitiva, una manera más de aunar nuevas tipologías de alojamiento en las grandes ciudades, en concreto en una con connotaciones bohemias y románticas, con métodos de promoción de ocio y consumo chic destinados a un público muy concreto: aquel que es adicto a las rebajas.