Plaza de España 9 33400 Avilés /Asturias (Asturias|España)
Cuando a mediados del siglo XVII, Avilés se encontraba en pleno crecimiento urbanístico, quiso cierto hidalgo llamado Pedro Menéndez erigir su casa familiar en la nueva plaza Mayor. Tal es el origen de este palacio del siglo XVII, una pieza fundamental en el conjunto monumental de Avilés que, curiosamente ha conservado su concepción clásica pese a estar adscrito a una cadena como NH, más ligada a la modernidad de las urbes.
Luminosas y elegantes, las habitaciones aluden a ese clasicismo en el diseño de sillas, cabeceros y en la elección de tonos ocres y vainilla. Pero el equipamiento sí que no da lugar a la duda: siempre a punto en el detalle.
dobles: 70, dobles especiales: 4, junior suites: 2, suites: 2;
todas con
calefacción, aire acondicionado, camas kingsize, TV satelite, TV Canal Plus, radio, mesa de trabajo, caja fuerte, minibar de pago, prensa diaria, habitaciones no fumadores, carta almohadas, albornoz, secador de pelo
servicio 24 horas, garaje, jardín, zona WIFI, salas de convenciones con capacidad para 350personas , gimnasio, sauna, salón de estar, business centre
bar cafetería, restaurante
Nunca.
Raul Fernández Martín
Tarjetas de crédito: AE, DC, EC, MC, V
Impuestos incluidos
Piedra del siglo XVII frente al ayuntamiento de Avilés. Un hotel Collection de la firma NH, cadena adscrita al choque amable de los tiempos. Patrimonio incuestionable de la villa asturiana, testigo del enlace entre la hija de Pedro Menéndez y Álvaro Pérez de Navia que desembocó en el Marquesado de Ferrera en el 1700. Surge entonces la casa de Navia Arango.
La transformación de esta ilustre residencia la llevó a unirse al mayor parque público de la Avilés actual. El conjunto apabulla, a espaldas del palacio el frescor de los jardines franceses, de gran interés botánico y ordenado en torno a una pérgola de columnas toscanas, se alía con los paseos verdes del gran parque inglés. Una excelencia de pradería y áreas boscosas, con fuentes neoclásicas, setos y arriates, y hasta un estanque con ocas y cisnes.
El proyecto de adaptación hotelera en 1998 y de rehabilitación unos pocos años más tarde quiso diferenciar el lavado de cara de los espacios barrocos de la incorporación de un anexo de nueva planta, impecable, moderno, lujoso, pero sin el regusto clásico de las dependencias del marqués. Inolvidable la biblioteca de éste o Salón de la Torre, accesible a través de una vertiginosa y bella escalera, herencia de su gran velero. Diferente a la escalinata de mármol tras el doble arco conopial, más monumental y sobria. La decoración no elude lo aristocrático, es elegante y se ve reconfortada por una suave iluminación. Las dos plantas de salones y comedores están ambientadas mediante pinturas de Gonzalo y Juan Pérez y, en general, por la obra gráfica de artistas avilesinos, como un pequeño cuadro de Maruja Mallo.
Las estancias no decepcionan, sobre todo las del ala antigua, pertrechadas con muebles de época en perfecto estado y aptos para el uso. Equipadas al milímetro, obsequian en los cuartos de baño con un catálogo exquisito de adminículos. La suite real quita el hipo, con una cama inmensa adoselada regalo del rey. El restaurante La Capilla está a la altura, invita a la liturgia de un desayuno bufé exhaustivo y de calidad.
Sobran las palabras. Bueno, no tanto, hay que describirlo y, por supuesto, vivirlo. Porque aún así, el servicio es su mejor bandera, atento, siempre al quite, como reflejo de la imagen de esa Asturias paraíso natural. En definitiva, un ejemplo ineludible del señorío de la Edad Moderna.
La número 1, ambientada en tonos azules, con cabeceros de bronce y edredones gosipinos.