
Al mismo tiempo que el negocio familiar vinícola prosperaba, Joao y Rita decidieron casarse y asentarse definitivamente en la planicie del Alentejo con la adquisición de esta casa de campo rodeada de viñas. Una propiedad de 470 hectáreas sacadas de la ruina en donde hacer realidad su sueño. Allí empezaron a criar animales, a plantar la viña y a ver crecer a su familia. Su proyecto de enoturismo cobraba ...