Barrio Linderrío 13 39160 Galizano /Cantabria (Cantabria|España)
Una vez más la ciudad y sus desmanes genera atractivos rincones hosteleros. Esta vez, el encanto llega de la mano de una pareja de madrileños, tampoco la primera ni la última, que hartos de los demonios urbanos recalaron casi a orillas del cantábrico. Concretamente en una casona centenaria, representativa en su planta cuadrada y en sus tres alturas de las que abundan en toda la bahía santanderina. Pero, por el contrario, evitaron desde su restauración en el año 2000 los tipismos interioristas de esta clase de establecimientos.
Mientras en el exterior, las cuadras y la tupida pradera insisten en el sabor a campo, a pueblo, de puertas para adentro se conjugan otras propuestas. A la tradicional sillería y viguería contrapusieron aires minimalistas o, al menos, de cierta modernidad. Así, hormigón pulido en los suelos, lámparas y sillas de plástico de diseño, mobiliario lacado en blanco y mucha diafanidad resumen la apuesta ornamental de esta casona solariega del siglo XVII. Apuesta desde la audacia y, por supuesto, desde la ilusión de sus propietarios.
individuales: 1, dobles: 4, dobles especiales: 3, junior suites: 2, suites: 2;
todas con
calefacción, camas kingsize, linea ADSL, Tv color, albornoz, secador de pelo, cosméticos para la mujer
Salida a las 17 horas, servicio 24 horas, garaje, jardín, salas de convenciones con capacidad para 20personas , salón de estar, transporte al aeropuerto
bar cafetería, restaurante, restaurante al aire libre
servicio de canguro, área de juegos
algunas habitaciones adaptadas para discapacitados
admitidas
CONSULTAR PREVIAMENTE.
Nunca.
María Díez
Tarjetas de crédito: AE, DC, EC, MC, V, 6000
IVA (8%) no incluido
La casa estupenda, bien situada, decorada con gusto, personal muy atento y para repetir seguro,, el desayuno perfecto y tomarlo en la terraza mejor que mejor,, Ahora con los caballos que tienen es ideal,, fuimos con mis 2 hijos que montaron varias veces en ellos y todos encantados,, fenomenal sin duda,, ademas esta Semana Santa el tiempo ideal,, vamos que por sacarles peros, un poco el precio elevado, aunque lo bueno se paga, eso si.
La casa es ideal, el relax garantizado, los "amenities" de las habitaciones en su justo punto y con mucho gusto, muy casero el desayuno, la chica que hace las habitaciones y desayunos morena es majisima y cerca de todo. La única pega eso si es en las cenas creo que deben de mejorar mucho: poca cantidad y algo caras...
Estuvimos hace unos meses y nos pareció un lugar excelente. La casa es acogedora, decorada con sumo gusto, y el entorno precioso, aunque tuvimos que verlo entre brumas. Las cenas, estupendas, y mejor aún los desayunos, totalmente caseros. Nos atendieron con mucha amabilidad; a nosotros y a nuestro perro. Se agradece estos lugares en los que uno puede ir con su mascota y están encantados de recibirla.
Un establecimiento precioso con un jardín maravilloso alrededor. Detalles muy cuidados y atención esmeradísima. Tuvimos justo la habitación de la foto que a mí me parecía la mejor, en el ático con balconada, pero no sé cómo serán las demás. Tiene una terraza acristalada preciosa donde se incluye el salón de televisión y una pequeña biblioteca muy acogedora. Los desayunos bufé son estupendos, con productos de la tierra. Pero las cenas podrían mejorar. Admiten perros y los tratan muy bien.
La ubicación es perfecta, pero creo que es algo cara la relación calidad- precio. Y es cierto que las cenas dejan algo que desear. No suele haber nunca nadie en recepción. Este verano los dueños estaban más preocupados por la playa que por la casa.