Calle de la Peña 26 39170 Ajo/Bareyo /Cantabria (Cantabria|España)
Casa palacio del siglo XVII con torre blasonada y capilla, losas de piedra en los suelos, vigas de madera labradas y un verdadero escaparate del arte de los siglos XVI y XVII. Estancias regias y espaciosas se adaptan a la modernidad. El encanto de lo pequeño, del detalle, pervive sin desfallecer.
Las reformas realizadas en su momento afectaron a los exteriores y supusieron el embellecimiento de la jardinería y vegetación de los 9.000 metros cuadrados de recinto, lo que también se tradujo en una nueva suite jardín de unos 120 metros cuadrados. Por último, tras enriquecer el patio de la Torre, más de 200 bojes la contemplan.
Si deseas más información, mira lo que nuestro crítico de hoteles, Fernando Gallardo, opina sobre este hotel.
dobles: 2, junior suites: 1, suites: 3;
todas con
calefacción, aire acondicionado, camas kingsize, acceso a internet, linea ADSL, Tv color, monitor plano de TV LCD/Plasma, TV satelite, TV Canal Plus, radio, lector DVD, mesa de trabajo, caja fuerte, minibar de pago, cafetera, prensa diaria, habitaciones no fumadores, carta almohadas, albornoz, secador de pelo
servicio 24 horas, garaje, jardín, Golf propio, salas de convenciones con capacidad para 40personas , salón de estar, chimenea, transporte al aeropuerto
restaurante
algunas habitaciones adaptadas para discapacitados
Se puede fumar en las zonas reservadas.
+ hoteles para fumadores
Nunca.
Ana Isabel Fernández
Juan Manuel y Marian Echeverría regentan esta casona palacio del siglo XVII rodeada de 9.000 metros cuadrados de zonas verdes, con torre blasonada y capilla. La torre alta exhibe los escudos de armas de las casas solariegas de Camino, Cubillas y Barrio de Ajo. Diversas obras de arte y antigüedades adornan cada rincón, desde el recibidor hasta el jardín delantero. Losas de piedra en los suelos, vigas de madera trabajadas hace casi cuatrocientos años...
Una sobria elegancia preside toda la casa. Especialmente el comedor, un verdadero escaparate del arte de los siglos XVI y XVII, con mucho empaque y felices sabores de su cocina.
Estancias regias y espaciosas que no escatiman el menor detalle, incluido el purismo profesional de unos lujosos cuartos de baño vestidos de mármol, deudores también de la modernidad decorativa expuesta en mil y una revistas del género.
La decoración, la atmósfera distinguida y el equipamiento de los dormitorios.
Cualquiera de ellas deslumbra por su elegancia. Pero las 2 y 3 resultan inolvidables por sus relajantes vistas sobre el mar Cantábrico.
Al campo y al mar.
El restaurante del hotel, muy recomendable, ofrece una cuidada cocina de mercado, compuesta por recetas vascas con toques modernistas.
Sin necesidad de coger el coche, las playas de Cuberris, Antuerta y la ría Castellanos están a unos minutos escasos del hotel. A menos de cinco kilómetros se encuentran también la iglesia de pa-rroquial de San Miguel de Meruelo, así como la parroquial de San Vicente y la ermita románica de Nuestra Señora de la Consolación (siglo XII), en Güemes. Muy frecuentada en verano por madrile-ños y cántabros es la playa de Noja, con sus casas palacios, y la ría de Treto, en Santoña, segundo puerto pesquero de Cantabria. Más allá se encuentra otra playa multitudinaria, la de la Salvé, en La-redo. Y, del otro lado, el campo de golf de Pedreña y la capital, Santander.



(Estas ventajas están sujetas a la disponibilidad del hotel)
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