
Allí donde acaba la carretera, el alto en el camino sólo indica paseos por los valles en verano o remontes hasta las pistas nevadas en invierno. Allí mismo, en el antiguo glaciar de Plessons de la estación de esquí de Grandvalira, un robusto hotel, refugio de piedra y aleros de madera no acierta a aventurar una meritoria demostración de arropamiento de altas cumbres resultón, sofisticado y elegante....