Lugar Playa de Llafranc s/n 17211 Llafranc /Girona (Cataluña|España)
A 175 metros de altitud sobre el acantilado de Romaboira, en plena Costa Brava, el mar, inmensamente azul, aparece a la vista como el único horizonte del faro de Llafranc. Tales son las emociones conjuradas en esta inhóspita atalaya que una familia tan reputada en la hostelería catalana como los Figueras, dueños del lujoso Mas de Torrent, no han dudado un instante en promover aquí otro exquisito establecimiento, colgado sobre el abismo.
El edificio principal, antigua residencia de ermitaños, conserva la estructura rectangular original en piedra de cantería cimentada sobre una terraza voladiza. En la planta baja se vislumbran, a la izquierda, la capilla y un salón de estar o lectura siempre vacío.
Arriba están los dormitorios, diferenciados con su propio nombre y estilo ornamental en torno a un salón abovedado que ejerce de distribuidor catalítico medieval.
Pincha en la Crítica de Fernando Gallardo y él te dirá cual es su habitación favorita.
dobles: 8, suites: 1;
todas con
calefacción, aire acondicionado, TV satelite, mesa de trabajo, caja fuerte, minibar de pago, prensa diaria, albornoz, secador de pelo
jardín, salas de convenciones con capacidad para 25personas , salón de estar, transporte al aeropuerto
bar cafetería, restaurante
Del 2 de enero al 2 de febrero.
Guemma Guix Pi
Vistas inigualables del mar.
La cocina, en general, y el desayuno continental. Demasiado poco para lo que se espera de este establecimiento.
La número tres, con un balcón alzado sobre los cantiles y una terraza orientada al faro. Su interior acredita una primorosa bóveda blanquiazul, pavimento de tarima flotante, lámparas de acero, cuadritos de motivos náuticos y geográficos, escritorio tradicional y un sillón de mimbre evocador de un pasado colonial. En el cuarto de baño cuelga un par de albornoces blancos bordados con la silueta del faro de Sant Sebastiá.
Al mar, desde todas las estancias.
Tamariu, una cala pequeña y recóndita de la Costa Brava. Calella de Palafrugell.
Estic completament d'acord amb l'opinió esmentada; el que més em va agradar es que l'esmorzar no es buffete sinñó que t'ho serveixen a taula, si bé era una mica escàs tenint en comote que es tracta d'un hotel de 4 estrelles. La vista de la suite és realment fantàstica.