Carretera de Alboreca km 0,500 19264 Sigüenza /Guadalajara (Castilla-La Mancha|España)
Antiguo molino harinero, probablemente anterior al siglo XV, rehabilitado con encanto y emplazado a orillas del río Henares, a pocos kilómetros de Sigüenza. Juan y Toñi han puesto en él todo su ingenio y el resultado está a la vista. Aquí no sólo corre el agua y rueda el molino. También transcurre el tiempo, más apacible que nunca, entre olor a campo, murmullo de agua y melodías clásicas.
Las habitaciones contribuyen con su equipamiento correcto y una decoración rústica y personal a cargo de la propia Toñi: mesas procedentes de viejos trillos, cojines mullidos, techos envigados, colores naturales y flores silvestres numerando cada habitación. Todas son diferentes.
En el sugerente Salón de Agua, apto para el descanso, la lectura o las reuniones de empresa, un original mirador de cristal en el suelo permite contemplar el curso del río, que no las truchas: esas sólo se ven ( y se comen) en la antigua sala de molienda, hoy restaurante del hotel.
Frente a la chimenea, el acento exótico de un sofá de mimbre traído especialmente de El Cairo.
dobles: 9, suites: 8;
todas con
calefacción, camas kingsize, acceso a internet, monitor plano de TV LCD/Plasma, TV satelite, TV Canal Plus, mesa de trabajo, caja fuerte, minibar gratis, plancha, frutas de bienvenida, habitaciones no fumadores, carta almohadas, albornoz, secador de pelo, cosméticos para la mujer
jardín, piscina exterior, zona WIFI, salas de convenciones con capacidad para 30personas , gimnasio, sauna, sauna-ducha, salón de estar, business centre
bar cafetería, restaurante, restaurante al aire libre
algunas habitaciones adaptadas para discapacitados
Los animales son admitidos en perrera.
Nunca.
Blanca Moreno
Tarjetas de crédito: AE, MC, V, 6000
IVA (8%) no incluido
La 2, la mayor, resultado de la unión de dos antiguas alcobas; la 3, con un altillo decorado con una antigua rueca de coser, y la 7, con tejas incrustadas en la pared que sirven como apliques de luz.
Sigüenza (5 km).
Paseos a caballo, senderismo, recogida de setas, búsqueda de fósiles y caza.
Aún nos queda el buen gusto de las cenas y la bollería casera de los desayunos. Nos habían hablado muy bien de la comida, pero desde luego no esperábamos el nivel que hemos encontrado. La atención es exquisita y, aunque suene a frase hecha, es cierto que nos sentimos como en casa. Estuvimos la mañana al sol leyendo en la terraza porque se levantó un día inmejorable para ser febrero. Por la tarde, chimenea y un buen vino. Están a punto de abrir una ampliación con spa.