
Fortaleza enorme edificada, por orden de Sancho Abarca, rey de Navarra, conforme a los principios defensivos que regían en el siglo X. El emperador Carlos V quiso reforzar más tarde sus muros hasta un grosor de tres metros con el fin de impedir el asedio de las tropas francesas destacadas al otro lado del Bidasoa. El resultado salta a la vista: apenas cinco ventanas abren la fachada al...