
Enclaustrado en el circo de montañas que configura el macizo del Posets-Maladeta, bajo la silueta nevada del pico Perdiguero, el Hospital de Benasque ejerce de anfitrión pirenaico desde los albores del siglo XII. Aquí recalaban los peregrinos en su trekking compostelano y aquí purgan hoy su estrés urbano los temporeros del turismo invernal, amén de unos cuantos aficionados al esquí nórdico, al amo...