Calle Santa Eulàlia 6 22714 Navasa /Huesca (Aragón|España)
A la sombra de Peña Oroel, a unos diez kilómetros de Jaca, este caserío convertido en alojamiento rural con encanto rinde reverencia a la tradición altoaragonesa con los Pirineos de testigos. Bastan seis amplias habitaciones, con nombres locales, para sacar provecho al emprendimiento. Coquetuelos, los dormitorios visten paños rústicos y alegres. Brota la piedra vista, lucen los suelos de terrazo, se acopla grifería y soluciones eléctricas antiguas, destacan las pilas de piedra en los baños, la viguería en los techos y las pinturas al trapo.
Por lo general, sin acogotar, espacios diáfanos y luminosos. Como el salón social con techo a dos aguas, donde tomar un gintonic, consultar un libro de la biblioteca o ver una peli en la pantalla grande con retroproyector.
De buena mañana, se impone un desayuno campestre en el jardín. Ya habrá tiempo para platos contundentes de montaña en su restaurante, un comedor con carácter. Si no se quiere tumbar uno a la bartola o sumergirse en el jacuzzi de la zona de relax rodeado de velas, habrá que poner rumbo al Pirineo y sus parques naturales.
dobles: 2, triples: 4, suites: 1;
todas con
calefacción, lector DVD, mesa de trabajo, habitaciones no fumadores, secador de pelo, cosméticos para la mujer
servicio 24 horas, jardín, guardaesquis, salas de convenciones con capacidad para 20personas , salón de estar, chimenea, transporte a las pista de esquí
bar cafetería, restaurante
área de juegos
Nunca.
Rut Farrés Vázquez
Tarjetas de crédito: MC, V, 6000
Impuestos incluidos
Ha sido una experiencia muy confortable despedir en esta casa el año 2011. Estábamos alojados en la "peaso" de suite, llenita de detalles decorativos puestos con muy buen gusto. Nos gustó la ubicación para ir a esquiar y la amabilidad de Ruth y Raúl. Destacar la calidad de las cenas y lo único que criticaría sería un zumito natural en el desayuno.
Es un sitio maravilloso, tanto por el hotel como por la zona. El hotel tiene una decoración exquisita y una limpieza extrema, tanto en las habitaciones como en las zonas comunes. Es mucho más bonito en vivo que en las fotos, que ya es decir. La comida excelente, muy elaborada y abundante. Y me dejo lo mejor para el final, los caseros. Dos personas maravillosas, tanto Raul como Ruth. Siempre con una sonrisa en la boca para ayudarte en todo lo que necesites. Gracias por hacernos la estancia tan agradable. Totalmente recomendable. Diez sobre diez.