Calle Vasco da Gama 9900-017 Horta /Ilha do Faial (Azores|Portugal)
Antiguo estalagem Santa Cruz, en el centro de la ciudad frente al puerto se encuentra la Pousada da Horta, una robusta fortificación en un lugar mítico en las expediciones transoceánicas del siglo XVI. El puerto, caracterizado por las decenas de palitos multicolores que los navegantes pintan en el malecón, se ha convertido en un museo al aire libre único en el mundo. Aquí la tradición dice que si te embarcas sin dejar tu inscripción en el suelo puedes tener mala suerte en tu próxima navegación. Sólo por verlo, merece la pena el viaje hasta la isla de Faial, en las Azores, cuna de la formación del anticiclón que trae el sol todos los días a España.
Escudriña todos los rincones y recréate en el encanto de la pousada con la Crítica de Fernando Gallardo.
dobles: 26, suites: 2;
todas con
calefacción, aire acondicionado, ordenador personal, TV satelite, mesa de trabajo, caja fuerte, minibar de pago, habitaciones no fumadores, carta almohadas, carta sábanas, albornoz, secador de pelo, kit de fármacos para el jet-lag
jardín, piscina exterior, salas de convenciones con capacidad para 45personas , piscina infantil
bar cafetería, restaurante
algunas habitaciones adaptadas para discapacitados
Paulo Garcia
La fachada de la construcción, prácticamente intacta por la rehabilitación arquitectónica desde hace cinco siglos, aparece cubierta por una alfombra de enredaderas. El antiguo fuerte, ubicado en un lugar privilegiado por la mitología náutica, ha sido acondicionado para que desde todas las habitaciones se pueda admirar unas vistas prodigiosas: el puerto, el movimiento de los veleros y, al fondo, la inmensa silueta de la isla de Pico. A través de una escalera se llega al puerto desde los jardines de la pousada.
La balconada que abre las habitaciones de la primera planta ha sido restaurada y barnizada, pero el espacio interior permanece igual que en la época de las antiguas celdas castrenses, sin mayores aderezos que la tapicería convencional.
Lo agradable es almorzar en la terraza frente a una reluciente y geométrica piscina, igual que pasear por los jardines que la contornean. Las temperaturas son envidiables. Incluso en invierno.
La piscina y los jardines- este último da acceso al puerto - componen el mejor espacio de toda la pousada.
El antiguo edificio - una fortificación del siglo XVI - recrea de manera escasa la historicidad del monumento.
Las cuatro habitaciones de la planta última, semiabuhardillardas.
La proximidad del puerto permite apreciar las vistas de la isla de Pico y el movimiento de los veleros.
Espalamaca es uno de los miradores más panorámicos que tiene la ciudad de Horta, desde cuya cima se divisan con nitidez las islas azorianas de Pico y São Jorge. Otro mirador no menos aprovechable es el del Monte da Guia, considerado de especial protección por sus valores naturales y sus vistas a la playa de Porto Prim. La ciudad carece de monumentos descollantes, aunque un paseo sosegado invita a fijarse en los detalles ornamentales de la catedral, las iglesias de los Jesuitas y São Francisco, así como Nossa Senhora do Carmo. Pero lo verdaderamente interesante de Horta es su puerto deportivo, hito imprescindible para los veleros que atraviesan el océano Atlántico y encuentran en sus amarres el hálito de la tierra firme después de una tempestad. La leyenda obliga a los navegantes a pintarrajear los malecones con el grafito de su aventura como un amuleto de buena suerte en su próxima singladura.