
Con el Atlántico como única perspectiva, abocado a él desde lo alto de un acantilado, este resort apenas se aparta de Óbidos para inhalar salitre, brisa y oleaje. En las habitaciones, el frescor playero del terrazo se atempera unas veces con divertidas alfombras, otras directamente con moquetas. Tapicerías estampadas, rayadas o lisas tratan de encajar en el conjunto aunque sólo aciertan cuando la ...