Carretera de Baqueira a Beret s/n 25599 Arties /Lleida (Cataluña|España)
Cercano a la estación de Baquiera Beret, ocupa el lugar en el que vivió el capitán Don Gaspar de Portolá, explorador de la alta California. Del edificio original sólo perduran la torre de piedra y pizarra y una pequeña capilla. Dos de sus tres plantas son abuhardilladas, para deleite de su clientela más habitual, montañeros y esquiadores. De interiores cálidos y acogedores, en los cuales llaman la atención las inmensas chimeneas que presiden la zona del salón principal, cafetería y billares.
dobles: 47, dobles especiales: 7, suites: 3;
todas con
calefacción, aire acondicionado, ordenador personal, monitor plano de TV LCD/Plasma, TV satelite, TV Canal Plus, radio, mesa de trabajo, caja fuerte, minibar de pago, habitaciones no fumadores, carta almohadas, secador de pelo
garaje, jardín, piscina exterior, piscina climatizada, guardaesquis, salas de convenciones con capacidad para 60personas , gimnasio, sauna, tiendas, salón de estar, salón de billar
bar cafetería, restaurante
servicio de canguro
Existen zonas habilitadas para fumadores.
+ hoteles para fumadores
Nunca.
Arturo Murgui Martínez
Olla aranesa en el Parador.
Las iglesias románicas que poseen sus pueblos, entre las que destaca la de Santa María en Artíes.
Esquí en la Estación de Baqueira Beret,a tan sólo a 7 Km. del Parador. Excursiones a pie, a caballo o en 4x4 al Circo de lagos Colomer o al Parque Nacional de Aigüestortes, donde se puede practicar parapente, rafting, barranquismo o descensos en canoa.
Necesita una reforma y un cuidado urgente. Paso a mencionar alguna de las anomalías que nos encontramos: • La piscina interior sucia, maloliente, llena de insectos y otros objetos. El gresite de las paredes de la piscina, ennegrecido y sin color. • El gimnasio sucio (cristales, polvo, etc.) y con un olor desagradable. • El comedor del hotel, aparentemente normal, albergaba muebles rotos y llenos de polvo, sobre todo por las zonas inferiores. • La habitación 105, con varios puntos de luz mal distribuidos y faltos de intensidad. Las paredes tienen desconchones, roturas o grietas. Armarios que no cierran bien o les faltan tonillos (tirados en su interior hasta que me fui). El suelo de la habitación, de madera, presentaba desperfectos. El baño tenía las baldosas del suelo flojas y algún elemento no funcionaba correctamente. Elementos sucios, como por ejemplo el extractor (lleno de polvo y muy ruidoso). Y lo más penoso de todo era la zona de la bañera, con juntas ennegrecidas, un fondo de bañera descuidado y poca luz. • Para terminar, después de estar toda la jornada fuera, me encuentro el último día con la puerta de la habitación abierta. Gracias a la fortuna no faltaba nada...