Calle Sant Joan 15 07750 Ferreries /Menorca (Baleares|España)
¿Un hotel que no lo es? Así se presenta en sociedad la casa de huéspedes regentada por Ignasi y Stéphanie. En realidad una casa solariega localizada en un pueblecito en el mismo centro de la isla, en la Menorca de interior, a donde se puede llegar desde Ciutadella o desde Maó, los dos extremos del litoral. Eso sí, las playas del norte y del sur, a tiro de piedra.
Tras los trabajos de rehabilitación, la estructura de finales del siglo XIX consigue dotar de encanto al hotelito pero al mismo tiempo se acondiciona como hospedaje con un acertado aislamiento térmico de vocación ecológica gracias a la lana de celulosa o las pinturas al agua y la cal. Por otro lado, el huésped disfruta de chimenea en invierno y fuente refrescante en el patio durante el verano. Dentro, moblaje restaurado, madera, piedra marès -autóctona de las Baleares-, cáñamo, algodón y en general materiales naturales. Ventilación, luz, sencillez. Con todo, prima el servicio y el trato de los propietarios. Los mimos y atenciones empiezan con un desayuno entre las macetas del patio a base de productos locales y se cierran con las cenas por encargo. Zumos recién exprimidos, mermeladas caseras, bollería fina, aceites, chocolate caliente… El día invita a subir a la azotea para admirar Ferreries. Con la noche de la terraza, la brisa acaricia los arrumacos en completo silencio.
Los seis únicos dormitorios se identifican por el color de sus puertas: rosa, chocolate y verde para las estándar; amarillo pálido, lila y gris para las suites, estas más holgadas pero con los mismos postulados decorativos. Si en la estructura de la casa pervive el rusticismo isleño, el contenido responde a cierto eclecticismo alegre y fresco.
En según qué casos los muebles son de carpintería más noble y los sofás conjuntados destilan algo de seriedad. Pero abundan las piezas restauradas, y otras más modernas como la mayoría de los cuadros que visten las paredes. Todo es fruto de un proceso de lo más personal, llevado a cabo durante la misma gestación del proyecto. Mientras las obras seguían su curso, los dueños compraron en España y en la Bretaña francesa. Por lo demás, cosméticos orgánicos, wifi gratuito y trazos de color sobre la madera clara del suelo y la blancura de los paños.
dobles: 3, suites: 3;
todas con
calefacción, mesa de trabajo, habitaciones no fumadores, albornoz, secador de pelo, cosméticos para la mujer
salón de estar
bar cafetería, restaurante, restaurante al aire libre
Nunca.
Stéphanie Mahé
Desde luego un encantador lugar, Stephanie, Teresa e Ignaci son unos excelente anfitriones, te cuidan al detalle y te aconsejan de cualquier actividad que desees realizar, te hacen sentir como en tu propia casa. La paz y tranquilidad se respira por todos los rincones de la casa; en el salón, en la terraza, que en verano es el lugar ideal para degustar el estupendo desayuno que te ofrecen compuesto de productos de la zona. Sus habitaciones funcionales y a su vez decoradas con muy buen gusto, te invitan al descanso. En resumen, para nosotros ha sido una experiencia satisfactoria y muy recomendable, sin duda volveremos.