Via San Raffaelle 3 20121 Milán (Lombardia|Italia)
Milán no puede eludir su condición de capital mundial del diseño. Y de la moda, claro. Uno de sus modistos de alta costura, Vincenzo de Cotiis, se ha encargado de meter mano en este remozado establecimiento cuya fachada data del siglo XIX.
A pesar del clasicismo de esta cabecera se anticipa el suave brutalismo que opera en los interiores. Cemento. Pizarra cuarteada. Espejos y cristales desgastados. Latón bruñido. Hierros oxidados. Materiales con carácter cortados y moldeados para conseguir tanto una estampa impactante como una atmósfera de confort urbano. Y haciendo uso de la funcionalidad high tech y de una estética minimalista donde no sobra ni falta una arista.
La iluminación calienta las superficies a habitar y un sugerente reparto de piezas exclusivas ilustra la fina frontera entre arte y extravagancia. Lienzos abstractos. Esculturas conceptuales. Espacios adaptados a la exhibición y al vernissage, a los cócteles o como escenario para sesiones fotográficas.
Un cuidado y escueto local sirve de interludio entre la habitación y la calle. Las estancias han sido concebidas para el descanso del guerrero, ya sea ejecutivo o turista adicto a las compras. De entre todas, destacan cinco habitaciones con esquina bienestar para tratamientos de cromo y aromaterapia, butaca masajeadora incluida. Pero en todas, los cuartos de baño han sido concebidos con especial esmero, ya sea en su versión blanco radiante como en la más oscura y elegante.
Y ya a pie de calle, el Duomo, la Galleria Vittorio Emanuele y las boutiques del cuadrilátero de oro, donde dar rienda suelta al frenesí consumidor.
dobles: 61, triples: 6, suites: 3;
todas con
calefacción, aire acondicionado, TV interactiva, TV satelite, radio, lector DVD, mesa de trabajo, caja fuerte, minibar de pago, frutas de bienvenida, habitaciones no fumadores, albornoz, secador de pelo
zona WIFI, salas de convenciones gimnasio
bar cafetería, restaurante
servicio de canguro
algunas habitaciones adaptadas para discapacitados
admitidas
Nunca.
Max Ferrara