
Tierra, fuego, agua… Aire. Una estación obligada en el itinerario de la hotelería emocional. Un vacío lleno de sentidos que abraza al automovilista cuando sale de Tudela y enfila la carretera de Ejea de los Caballeros. Nace abruptamente el desierto de las Bardenas Reales… ¡Qué impresionante soledad! Apenas un palé de cajas verduleras indica, por una pista sin asfaltar, el camino al Air...