
Galicia de balneario y mar. Frente al océano, de Baiona a A Guarda, en el perfil escarpado de carretera enroscada, asoma el hotel en granito y cristal. Jardines, balaustradas y terrazas, en unos interiores inundados de luz salina, siempre pendientes del oleaje que rompe en la distancia. Decoración marinera desenfadada, conjuntada por el amarillo y el naranja de las paredes, enfoque cálido sin lleg...