
Nombre santo para el monte sobre el que se erige esta construcción de 1918 y sobria factura -alta, encalada, con cubierta de teja árabe- cuyos interiores resumen los preceptos del estilo aristocrático y palaciego pero bien comedido y tamizado por las exigencias contemporáneas. Mármoles y maderas impolutas forran los suelos de los salones y vestíbulos a los que se accede por arcos. Los muebles dest...
