
Ante un espectáculo visual como el que se contempla desde esta mansión del siglo XVIII, diseñada por Nicolau Nasoni, pocas palabras pueden decirse. Veintisiete hectáreas de viñedos y el río Duero enseñoreándose del valle componen la estampa desde la piscina, que junto a la pista de tenis contigua, parecen levitar literalmente sobre este paisaje. De puertas para adentro, un barroquismo de época imp...