
Erigido en 1663, alberga unos interiores sencillos, de paredes blancas y muebles adustos, con palio en las camas. La verdadera joya reside en el entorno, la aldea de Freixinho bañada por el azul intenso del río Távora. Destacan los frescos originales, impecablemente conservados, que luce el restaurante de la antigua capilla....